Quiso el destino que ya no hiciera más frío... Y sin coches y sin ruido, sigo hablándote al oído. Y el diablo que se contenta con que dudes un instante.. Vos y yo, nuestras miserias, y esta noche por delante.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario